Crónica XII. Aquel Invierno.
Aquel invierno fue tan duro como su corazón.
Tan pétreo como su mirada en aquella puerta.
Tan solitario como aquel pasillo por el que se fue.
Tan amargo como sus ultimas palabras en aquel oscuro ascensor.
Tan helado...que me heló el alma.
Y todavía cuentan que en las noches de invierno, las mas duras, pétras, solitarias, amargas y heladas, el alma de un condenado vaga por aquel maldito bosque de cemento
Mirando a todas las puertas.
Arrastrándose por aquellos pasillos.
Intentando escuchar algun susurro en la oscuridad.
Abriendo las puertas de todos los ascensores... buscando... y maldiciendo en silencio.

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