Muchas noches de lobos y de extraños seres devoradores de almas. Y mientras tanto, la vida pasaba lentamente sobre mi mesa de baobab. A mi Padre, por todo. A mi primo Kike, por todas las noches de lunas y cervezas que no volverán. A mis tíos y tías, que se fueron yendo uno a uno y una a una, dejándonos tan solos. A mi amigo-hermano Miguel, que estará dibujando caricaturas en otras dimensiones. Salud y largas noches ante mi chimenea en la que siempre arde el fuego de Ur, para los que me visitan.
miércoles, 3 de mayo de 2017
Crónica XIV. La cita con Ella.
Crónica XIV. La cita con Ella.
Hay lugares encantados detrás de las sombras de los tejados de la vieja y cansada ciudad, que ni los gatos más oscuros y canallas del lugar conocen.
Cuando comiencen a brillar las primeras luces de neón de la ciudad, te llevaré conmigo allí.
Sortearemos saltando todas las chimeneas de la manzana en la que tengo mi torre, la misma desde la que aquella lluviosa noche te vi pasar, no lejos de la ventana de mi buhardilla.
Te enseñaré una sombría mansarda que conozco, donde se ocultan los sueños, antes incluso de refugiarse en las mentes de los que duermen. Y podrás escuchar la música del agua cayendo por las extrañas gárgolas de zinc de la antigua iglesia.
Y mientras, sé que Arturo y Vega nos observarán fijamente, sonriendo entre ellas, dando vueltas y vueltas a la bóveda estelar que nos acompañará hasta el amanecer.
Cuando volvamos, será casi de día. Bajaremos por la vieja escalera de incendios de la fábrica abandonada; mientras, los primeros rayos de sol jugarán con las gotas de rocío, que a esa hora habrán preñado de perlas el musgo de los canalones.
¿Te gustaría venir conmigo?
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