sábado, 21 de enero de 2017

Crónica XXX. El recuerdo se marchó.

Imagen relacionada

Crónica XXX. El recuerdo se marchó.


Desperté aquella mañana de ese invierno echando en falta algo que creía tenía, guardado y seguro, en el fondo del baúl de los sueños.

¿Dónde habrá ido? lo doblé y lo guardé con todo mi cariño, por si un día me apetecía dedicar un minuto a soñar y echarlo de menos.

Cuentan las leyendas que los sueños olvidados, los que no vuelven, se refugian en los prados grises de más allá de la aldea de los seres primordiales, y se transforman en aves multicolores que pasan el resto de las noches de su vida chillando a las ranas y chotacabras del lago.

Si tuviera más sueños guardados, dedicaría unos minutos de mi noche estelar a recordarlos, de forma pausada, suavemente.

Y mientras fumo mi pipa de kif y bebo lentamente de mi pequeño vaso de absentha con la esperanza ya perdida de encontrarlo, me despido con una lágrima de él, el-ya-olvidado-sueño que estará tornando, cual crisálida, en ave fantástica del lago.

¡Larga vida te quede, entre el prado y el lago, bajo las tres lunas de Hyrsys, chillando y asustando a las ranas y chotacabras nocturnas!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Crónica VII. El Loco.

C rónica VII. El Loco. Aquella noche decidí irme a la orilla del Guadalquivir, a tirar piedras a las estrellas, mientras aspiraba el ...