jueves, 24 de enero de 2019

Crónica IV. La huída.



huida
Crónica IV. La huída.

Y la vida siguió, y era un camino
que burlaba los bordes de un barranco,
con mil metas que alcanzar, con mil destinos,
y al fondo un horizonte azul y blanco.

¿Piensas quedarte conmigo para siempre? Ojalá que sí.

Pero sólo se quedó un tiempo. El tiempo justo para que las cryptocorinas del jardín que plantaba en mi huerto se secasen al sol, despidiéndome con una fría lágrima de seda.

Aquel día, cuando me alejaba para siempre de los campos de fresas con los que durante algún tiempo adorné mis sentidos, no miré hacia atrás.

Sólo empecé a escribir mientras caminaba sin saberlo hacia la Torre de la Luna, otra crónica de nostalgia.

Otra crónica de desazón para engrosar mi Libro de las Noches Perdidas:


Quise sentirte, quise quererte,
quise ser alma en tu corazón.
Quise estar vivo, quise morirme,
aquella noche, y aquel adiós.

Hoy que estoy vivo, que ya no quiero,
y en mi camino ya se ve el fin,
quiero pararme, escribir un verso,
que hable del tiempo en que estuve aquí.

Mañana parto a buscar mi sueño,
futuro incierto de sombra y luz.
Si alzas la vista y me ves pequeño,
es que estoy lejos, te quedas tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Crónica VII. El Loco.

C rónica VII. El Loco. Aquella noche decidí irme a la orilla del Guadalquivir, a tirar piedras a las estrellas, mientras aspiraba el ...